El acecho de un plagiador

Las escritoras de una pequeña ciudad ven amenazados sus escritos por un hombre de letras frustrado. La desesperación por el éxito lo lleva a dar pasos equivocados.

Aún no sé si los detalles de esta historia son ciertos, o únicamente algunos, me resulta difícil creerlos. Se parece más a la historia de alguien que acecha a las mujeres por interés sexual, no por cuestiones literarias. Sin embargo, en la era de internet es más fácil ubicar a la personas de lo que creemos. A veces no estamos conscientes de lo que revelamos al tratar de promocionar nuestras obras. Eso produce que, para bien o para mal, sea fácil localizar nuestra dirección.

En un pequeña ciudad escocesa, un escritor frustrado por el rechazo de sus obras, ya que se consideraban mediocres, comenzó a plagiar las obras de escritoras de relativa calidad. Aunque no eran las mejores, si se esforzaban muchísimo para escribir sus novelas, colecciones de cuentos y poemarios. Era triste que este ladrón de letras, de nombre Paul, encontrara la forma de introducirse en sus casas y extraer los borradores. No importa que los manuscritos ya estuviesen impresos o en un archivo computarizado. Tenía los conocimientos suficientes para vulnerar la información electrónica.

Con los borradores a mano, hacía las modificaciones necesarias; sobre todo se encargaba de que el trabajo pareciera escrito por un hombre. En un tiempo corto, publicó dos poemarios, un libro de cuentos y una novela corta; todo con un pseudónimo.

Aun así, no consiguió el éxito que esperaba. Enfadado, comenzó a explorar otras alternativas. Se percató de la presencia en la ciudad de una exitosa y joven escritora, cuyo nombre era Rachel. Los libros de ella siempre estaban bien posicionados. No le resultó muy difícil saber dónde vivía, a qué hora trabajaba y hasta el horario en el que descansaba.

Por lo que leyó en prensa y en la red sobre la ya afamada Rachel, sabía que los críticos literarios esperaban que su próxima publicación fuese la mejor, la más madura y la que obtendría mayores ingresos. Creyó estar ante su gran oportunidad, tener en sus manos páginas valiosas, un material destinado al éxito. Su distorsionada manera de evaluar las cosas le impedía ver la realidad: por muy buena publicación que fuese, no era igual que se distribuyera con su pseudónimo.

A pesar de todo, este hombre siguió en su empeño y planeó el golpe. Entraría a toda costa a la casa de Rachel y robaría los archivos. Pensó que si fuese posible también obtendría otros borradores.

Paul se tropezó con un problema que no esperaba, la desconfianza de Rachel ante todo. Tenía por costumbre un alto nivel de seguridad en su trabajo, lo que incluía fingir que escribía a mano y que guardaba esos escritos en cierto lugar de su estudio. Además, respaldaba sus escritos electrónicos en varios lugares de la nube. En su equipo solo dejaba literatura digital de autores reconocidos de la historia; para despistar les colocaba nombres clave que solo ella descifraba. Por otra parte, había sufrido sus traumas y se daba cuenta si alguien la estaba vigilando.

Cuando Paul entró a la casa de Rachel, ella estaba escondida, así que se imaginó un trabajo fácil y comenzó a meter papeles en su maletín y a grabar archivos en su disco portátil. Paul no sabía que nada del material que se llevaba era lo que buscaba, tampoco que la casa ya estaba rodeada por agentes policiales. Así atraparon al plagiador.

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Un hombre descuidado

Confinado a la torre de los que ya no gozaban del favor del rey, Rudolph era más terco que nunca. Fue advertido sobre la nueva clase de papel que agregó a su libro, de los inconvenientes de la tinta, y también de que la combinación de ambos no era buena. Después de un arduo día escribió sus últimos hallazgos, los que le ayudarían a recuperar la confianza del monarca y de los nobles. Sin embargo, junto con sus otras imprudencias, dejó el libro cerca de una vela, y el efecto fue destructivo. Mientras dormía, sus escritos finales se derritieron.

La imagen publicada es una carta del juego Dixit y el dado es de Story Cubes.

Este microrrelato fue escrito en un intento por seguir los lineamientos de la propuesta de Lidia Castro Navas en su desafío mensual Escribir Jugando. Agosto ’21.

La convocatoria para esta ocasión fue publicada en el siguiente enlace:

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Un drama de la ficción

Durante la filmación de una película, un drama de la ficción tiende a convertirse en uno de la vida real. Los hechos se complican cuando tres hombres disputan la atención de una joven actriz.

Esta historia me la contó mi abuelo, está inspirada en hechos reales, o al menos eso creo. Lo que si es cierto, es que está relatada al estilo de los viejos cuentos. Lo que recuerdo lo expongo a continuación.

Había una vez un colaborador filántropo que se unió a la filmación de la ópera prima de un director de cine. El financiamiento hizo posible que fueran convocados todos los artistas y empleados que requería la obra. Entre ellos una conocida y hermosa actriz que, para ese tiempo, aún era soltera, amaba los gatos y exigía que le permitieran tener al menos uno en su habitación.

Otro que llegó al estudio de cine fue un actor novato de unos treinta años, solo conocido por su honestidad y caballerosidad. Para el papel de coprotagonista fue contratado un actor exitoso, pero de malos modales. Era casado con una actriz engreída y que le hacía estar de mal humor casi todo el tiempo.

En poco tiempo, el colaborador filántropo, el actor novato y el actor casado ya se habían fijado en la protagonista y en sus encantos. En el horizonte podía verse un duelo por la joven en el interior del estudio, en sus alrededores y afuera. Cabe destacar, que era otro tiempo, y que la gente se manejaba de acuerdo con otros principios de honorabilidad.

Todos los días el romboidal con el nombre del estudio relucía, porque le habían colocado luces, un color diferente para cada letra. Era el lugar donde todos querían trabajar. Nuevos contratados para diversos empleos pronto iban a unirse al equipo de trabajo inicial. Juntos serían testigos de aquel duelo que tres hombres iban a tener por la protagonista.

Un drama de la ficción comenzó a confundirse con la realidad. El actor casado procuró que su caracterización en la película, donde perdía a la mujer que deseaba por terquedad, no fuese el mismo en la vida real. El actor novato, deseaba ser un profesional de verdad, no quería confundir ficción con realidad. Con todo, no pudo evitar que nacieran sentimientos por aquella mujer tan cariñosa y llena de bondad. Por otra parte, el filántropo, reconoció rápidamente que la chica no gustaba de él; así que abandonó la disputa en las primeras de cambio.

Ahora bien, la actriz sufría de depresión. Cuando experimentaba las crisis propias de la enfermedad, escribía lo que sentía. En esta ocasión, manifestó que no había tomado la medicina prescrita por su psiquiatra, y dejó el escrito en su mesa sin destinatario.

Un día el gato llevó en su boca el mensaje anónimo y lo dejó en el lugar menos indicado: en la habitación del actor casado. Este aprovechado e inteligente individuo, en seguida vio la oportunidad de acercarse más a la chica. Empezó a entablar más conversaciones con ella y aparentaba estar por casualidad en cada lugar adonde la joven se presentaba. Todo un bombardeo presencial y comunicacional. A pesar de la desconfianza que ella sentía, dejó que el actor casado se hiciera ilusiones. Felizmente, mantuvo algunas precauciones en sus tratos con este.

El actor casado también fue a una farmacia y se las ingenió para adquirir un antidepresivo sin prescripción médica. En una oportunidad, encontró a la joven en un pasillo del estudio e intentó besarla; ella logró escabullirse. Posteriormente la buscó y la encontró con su rostro lleno de lágrimas; ofreció la droga y le dijo: “Esto te hará sentir mejor”.

Más tarde, la mujer se hundió tanto en su depresión que no pudo participar en las grabaciones. Consciente de que debía tomar el medicamento para seguir, ingirió la dosis prescrita y descansó largamente. Por eso el barbitúrico hizo efecto y el agradecimiento hizo que se confundiera. Buscó al actor casado y le dio las gracias por sus atenciones y la medicina. No obstante, el impaciente hombre la tomó por los brazos, la llevó fuera de las instalaciones del estudio y le propuso que se dirigieran a un hotel. Sus intenciones eran claras, solo quería una aventura que le hiciera olvidar a su mujer por unos momentos, y satisfacer la necesidad de estar con una hembra por el momento. Después, cada uno por su camino. Fue muy claro al exponer cuales eran sus fines. La estrella estaba decepcionada.

Al ser egocéntrico y no contener sus impulsos, dio oportunidad para que la protagonista reaccionara. Por esa razón iluminó la decisión de ella, quien fue educada de acuerdo con otros principios, no para satisfacer a villanos aprovechados como aquel. Entonces, comenzó a atar cabos y a darse cuenta como no se fijó en las amables atenciones del actor novato. Tuvo que reconocer que no reconoció los actos de un caballero. Cuando aquellos jóvenes estuvieron frente a frente, sus miradas se fundieron, no lograban dejar de verse uno al otro. Parecían una cámara fotográfica que ha sido fijada firmemente en su objetivo. Se hablaron con tanta ternura… Parecía como que estaban hechos para vivir juntos y no separarse nunca más.

Finalmente el casado, después de numerosos intentos infructuosos dejó el camino libre. Sin embargo, tanto el actor novato como la bella actriz creían que sus caminos estaban separados. Tuvieron conversaciones incontables cada día por varias semanas. El día que se despidieron fue muy triste para ambos, caminaron en sentido contrario. Ella volteó, el también giro. “Cómo saberlo si no lo intentamos”, expresó él. “¡Podemos hacer planes!”, gritó ella.

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Segunda bienvenida a UNAS PÁGINAS MÁS

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A veces se requiere una pausa, esto es un hasta pronto

Esto es un hasta pronto

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¡Cómo una roca!

Si hubiese perdido a mi padre

y sin siquiera recuperarme

se fuera también mi madre

y desaparecieran los más queridos

de entre mis hermanos y por

si fuera poco algunos hijos,

me hubiesen sepultado con ellos;

pero aún estas de pie,

amada madre,

porque el Todopoderoso está contigo

y, sencillamente,

¡eres extraordinaria!

 

20 de marzo de 2016.

 

© 2016 Óscar Quijada Reyes / Unas páginas más

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Memorias sobre un fenómeno

Mi rostro lo decía todo, estaba compungido, contrariado y ofuscado. No era el único, mis amigos salieron a las calles, la plaza principal se llenó de gente y cada quien reflejaba a su manera la molestia que lo invadía. Nadie encontraba forma de llenar el vacío, era domingo y todos habían cumplido con sus quehaceres y obligaciones. Algunos leyeron los diarios más de una vez y, hasta el prefecto, un hombre de pocas palabras, se detuvo en una esquina y no paraba de quejarse. Experimentamos en carne propia la magnitud de un fenómeno de la época.

A punto de convertirme en nonagenario tuve recuerdos funestos de aquel episodio de mi juventud. Me afectó tanto, que aún sufro sobresaltos cuando viene a mi mente. Ese día ocurrió una tragedia real para mis paisanos y para mí: la única emisora de radio de nuestro pequeño y apartado pueblo estuvo fuera del aire por varias horas, las mismas en las que se efectuaba el tan esperado derbi.

 

Febrero de 2016.

 

© 2016 Óscar Quijada Reyes / Unas páginas más

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Nanorrelatos. Parte II

Ocupado

Me buscaban por una emergencia y tenía la intención de no ser hallado, se jugaba por los octavos de final y no quería perder un minuto.

 

Incitado

Fui más allá, me disfracé y no fui a quien vieron en el cine, caí en las redes de esa tramposa y perdí a mi amada.

 

Truco

Fue una insólita evaporación, desaparecí en imitación a un acto de Houdini, ahora solo emito señales a través de este ordenador.

 

Despedido

Aquel martes desaparecí, la jefa fue por equivocación y, al notar mi ausencia, ordenó que fuese echado sin atenuantes.

 

Evasor

Era maestro del escondite, se ocultó para salvar el pellejo. Supuso que cuando regresara Capone abriría fuego contra todos, y así fue.

 

Robo consentido

Iba a cerrar la tienda cuando unos enmascarados entraron con orden de llevarse todos los aparatos electrónicos. Les di algunas otras cosas.

 

Desliz

Por fin disfrutaba un día de asueto, me relajé un poco y dejé la puerta abierta; nuestra querida mascota entró y destrozó todos los muebles.

 

Tajante

Fue una triste sorpresa que las cosas sufrieran un giro cuando ella dijo que estaba harta de mí y nuestra relación había terminado.

 

Día distinto

En un martes normal mi hijo peleó en la escuela, el perro escapó, mi esposa confesó su traición y nuestro coche desapareció.

 

Exhibido

Transcurrió una semana y quise ocultar el arma homicida, pero el sitio que escogí fue habilitado para una celebración concurrida.

 

©2016 Óscar Quijada Reyes / Unas páginas más

 

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Espejismo

Si ella tan solo decidiera

acercarse un poco más,

entonces yo sin vacilar

diera dos pasos al frente.

Ya con el reflejo de su cara

y el trastorno de la timidez

que me persigue, actuaría

aún antes del anochecer.

Y si los últimos rayos

del ilustre sol cayeran sobre

su faz haciéndola más bella,

yo no podría aguantar.

 

19 de marzo de 2016.

 

© 2016 Óscar Quijada Reyes / Unas páginas más

 

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Sorprendido

Sus movimientos me tienen perplejo,

sus atenciones me han desorientado,

todas mis tareas he puesto a un lado,

incluso tiemblo si observo su reflejo.

 

Estoy anonadado por su bella sonrisa

y por su atuendo que es de maravilla,

el fin de semana no viajaré a Sevilla,

por donde ella vaya la seguiré aprisa.

 

¿Por qué presentarse de esa manera?

Es cierto si digo que no vi nada igual,

si alguno tiene explicación consensual

que por favor responda cuando quiera.

 

15 de marzo de 2016.

 

© 2016 Óscar Quijada Reyes / Unas páginas más

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